El ajuste en que todos pierden, menos el Gobierno

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La medida, implementada al vapor, aniquilará la economía de las familias.

Por: Redacción 

Saltillo, Coahuila.- Aunque la administración del presidente Enrique Peña Nieto insista en que no habrá repercusiones económicas entre los mexicanos de menores ingresos por el aumento en gasolina, electricidad y gas LP, lo cierto es que todos terminarán pagando el costo y el único que no perderá será el mismo Gobierno.

Representantes del sector privado aseguran que aumentarán los costos de producción en términos generales, lo que se trasladará al consumidor final y a la economía familiar; en algunos costos el impacto podría ser de 40 por ciento.

Asimismo, recriminan que el Gobierno federal opte por incrementar el precio de los combustibles, lo que generará inflación superior al 5% este año, en lugar de reducir burocracia y gasto corriente.

En campaña y dentro de las reuniones del Pacto por México, a las que asistieron líderes de partido y dirigentes de cámaras empresariales, Peña Nieto ofreció reducir los cobros, incluso, aseguró que la reforma energética sería fundamental para lograrlo.

No obstante, la promesa no se cumplió. Continuaron los incrementos en los últimos meses y arrancando 2017 los mexicanos despertaron con mayores cobros en electricidad y gasolina.

En lo inmediato, ¿cuál será el impacto en la industria y el comercio?

“Las tarifas domésticas (de energía eléctrica) subieron de 2.6 a 3.5%, que es la doméstica de alto consumo, que son 35.5 millones de habitantes en esta tarifa, y en la industria nos está pegando: va a subir de 3.7 a 4.5%, dependiendo en qué tarifa estés”, señaló Héctor Horacio Dávila Rodríguez, presidente de la Asociación de Hoteles, al indicar que aumentarán los costos de producción, que serán trasladados a los consumidores.

“Es una cadena en que al momento en que me incrementas el insumo de energía eléctrica, inmediatamente lo tengo que prorratear al producto y se lo doy al consumidor para que lo pague. Yo no lo voy a pagar ni a absorber, porque no tengo ningún subsidio”.

Detalló que el precio del carbón también subió casi 7%; la gasolina subió 20.1%, y el diésel 16.5 por ciento.

La gasolina es más barata en Estados Unidos, mientras que en México se encarece por los impuestos del Gobierno federal, de cualquier manera se gana 4 pesos por litro, y el resto de los mexicanos a pagar más, porque nunca habrá litros a 8 o 10 pesos.

Refirió que los incrementos en los productos y mercancías podrán rondar entre 15 y 25%, e incluso la tortilla ya cuesta 20% más, aunque algunas tiendas de autoservicio mantienen el precio anterior para atraer clientes.

Así, mientras vienen más aumentos en la canasta básica, el salario apenas aumentó unos cuantos pesos, “y puede haber problemas en un futuro”.

Óscar Peart Mijangos, vicepresidente de la Canacintra Coahuila-Sureste, asegura que los aumentos en combustible le pegarán al consumidor final, que pagará los platos rotos, pues el Gobierno federal no se esfuerza por quitar la carga del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), que se paga por la producción y venta o importación de gasolinas, alcoholes, cerveza y tabacos, principalmente.

Por ejemplo, refiere que el pasado lunes en Estados Unidos abrió una gasolinera mexicana de Pemex, vendiendo el litro a 8 pesos, aproximadamente.

“¿Dónde está el esfuerzo del Gobierno de México para amarrarse el cinturón? Pasa un Gobierno de un color y de otro, y estamos igual. Los diputados están igual, amafiados todos, permiten que se hagan miles de trucos para que se fuguen los recursos de los mexicanos. Esa es la situación que está causando tanto alboroto.

“Ellos dicen que el que menos va a pagar es la gente de bajos recursos. No es cierto, es la que va a venir a pagar todo, siempre lo ha pagado, porque los productores lo vamos a trasladar (al producto) y se acabó, pero el esfuerzo que debe hacer el Gobierno federal es amarrarse el cinturón desde hace mucho tiempo, no gastar en forma despiadada”.

En lugar de instrumentar un programa sólido de austeridad para disponer de más recursos para costear los programas sociales y de obra pública, la Federación simplemente decide castigar el bolsillo de los contribuyentes.

Los mexicanos consumen 190 millones de litros de gasolina al día y aplicando el cobro adicional de 2 pesos por litro, busca recabar 280 mil millones de pesos anuales extra, que no han informado en qué lo van a gastar.

Jorge Tafich Martínez, presidente de la Canaco Saltillo, coincide en señalar que los consumidores terminarán por asumir el costo. “Todos somos consumidores, a todos nos duele, nos pega, nos agravia.

“La competencia favorece siempre y esto se comprueba en el sector de comunicaciones, en la telefonía fija y de celular. Años atrás los costos de los servicios eran exorbitantes; por ejemplo, un negocio llegaba a pagar 30 mil pesos o más, y ahora con más de 2 mil pesos disponen de seis líneas ilimitadas, y los costos también bajaron en la telefonía celular, pero hubo un proceso de transición”.

Refirió que desafortunadamente esto no ocurre en el sector energético, que ha estado descuidado durante décadas y el Gobierno mismo es el culpable de la quiebra de Pemex.

El problema con el sindicato, las plazas, las prestaciones y los privilegios laborales que tienen los trabajadores, es factor fundamental que afecta a la paraestatal. Tampoco ayudó “el discurso incendiario que tuvimos durante muchos años de la soberanía, que el petróleo es de todos los mexicanos y que no permitamos la privatización, y ese discurso, que aquí estamos viendo las consecuencias, era equivocado.

“Ahí está el error, no tenemos refinerías, no tenemos con qué hacer refinerías, no tenemos conducción de hidrocarburos, los oleoductos están ordeñados al por mayor, no hay quien ponga un hasta aquí. Son muchos los factores que permiten que lleguemos a esta situación”.

Añade que en México el precio controlado de los combustibles era algo falso, pues deben someterse a la oferta y demanda. No obstante, el problema es que se abrió el mercado a la competencia, pero no han llegado los competidores, porque no se dio un proceso gradual de transición.

“Los comerciantes y prestadores de servicios lo que hacemos es vender; mientras más caro, vendemos menos, somos los más afectados en la cadena. ¿Qué debemos hacer? Tratar de ser solidarios con nuestros consumidores finales y tratar de hacer más eficiente nuestra operación para disminuir los costos al interior de los negocios, para evitar trasladar este impacto al consumidor final, tratar de ser solidarios.

“Por supuesto que nos va a llevar a un proceso inflacionario. Hay quien habla de pronósticos conservadores de 5% de inflación, sin embargo, estamos viendo que la gasolina se incrementa 20% y como que el 5% ya no checó”.

Rechazó la versión gubernamental de que el impacto no será en toda la sociedad, pues todo mundo requiere de transporte público o privado para trasladarse, además de que para desplazar las mercancías se requiere combustible.

Miguel Angel Wheelock Aguayo, empresario, señaló que el impacto negativo afectará a toda la población, dado que el salario “se hace chiquito”, por lo que el Gobierno debe reducir impuestos para que las familias tengan mayor liquidez para conservar el nivel de vida.

“Si tenemos una devaluación de 40%, entonces impactará en los bolsillos un 40 por ciento. A principios de la devaluación el costo de la energía era mucho más barato que en Estados Unidos, un 40% más económica en México que en EU”.

Anticipa que los incrementos continuarán en lo que resta de la administración federal en forma gradual, “para que a finales del sexenio no lleguen con incrementos de 50% en las tarifas eléctricas, que eso sí desquiciaría a la industria.

“¿Cómo impacta en las familias? El asunto es que el salario no sube en la medida de la devaluación del tipo de cambio. Por ejemplo, en el 98 la gasolina costaba 34 centavos de dólar y en 2014 valía 1.07. Quisimos entrar en una economía global, una economía de mercado, pues tenemos que jugar con esas reglas”.

En las condiciones actuales, la economía mexicana sufre en lo general, sin embargo, ganan las empresas exportadoras, pues sus precios se cotizan en dólares y los insumos siguen en pesos, lo mismo que la mano de obra.

Refiere que la afectación variará en cada empresa, dependiendo de sus procesos productivos e insumos a utilizar; además, se encarece el proceso de distribución.

“Vamos a entrar en un periodo inflacionario. Tú ahorita ganas 40% menos que lo que ganabas hace un año”, asegura.

¿Qué se exige al Gobierno?

El representante del sector hotelero señala la urgencia de que el Gobierno federal eficiente su gasto operativo y elimine programas innecesarios, así como aplicar realmente el Presupuesto Base Cero, que consiste en proyectar un presupuesto partiendo de la nada, eliminando todo gasto inútil, para dejar solamente aquello que funciona y realmente es beneficioso.

“Hay cosas que ya no funcionan y deben desaparecer. Todo mundo está sufriendo y al Gobierno lo veo rebosante, donde no falta dinero, absolutamente nada. No ha habido un reajuste ni de sueldos, ni de presupuestos, y no están invirtiendo en infraestructura necesaria para México para poder crecer, y la clase política no está sufriendo, al contrario.

“La exigencia es que pierdan el fuero –diputados y senadores–, que realmente sirvieran al electorado, no al partido, y que los sueldos sean de membrete, que fuera algo honorífico, que te dieran para gastos de traslado o algo, pero servir a México debe ser honorífico”.

El presidente de la Canaco Saltillo refiere que para ser competitivos, lo que se debe hacer es exigirle a la autoridad que el recorte que hicieron de 290 mil millones de pesos al presupuesto sea en gasto corriente, no en programas de salud, educación o apoyo a las empresas.

“Por el contrario, que busquen la manera de reducir el IEPS. Definitivamente hay que estar conscientes, que a la baja del precio del petróleo, el IEPS fue un salvavidas para el país, además de las coberturas (petroleras) que atinadamente se contrataron, pero tienen que buscar la forma de sustituir ese impuesto para que nos puedan ayudar a ser más competitivos y que el consumidor final sufra menos, porque esto nos va a pegar a todos y hay que buscar la manera de que nos afecte lo menos posible”.

Considera que para incrementar los ingresos del Gobierno se requiere ampliar la base de contribuyentes para sostener el crecimiento del país; además, se requiere no gravar el ingreso, sino el consumo, lo que contribuye a ampliar la base tributaria, y es justo que quien más consume, pague más.

“Debemos buscar que más gente pague impuestos, que sea más efectivo el gasto del Gobierno, que los programas de salud y educación no se toquen, que siga el apoyo a las micro, pequeñas y medianas empresas para ser más competitivas, fomentar las economías regionales y detonar el consumo doméstico”.

El vicepresidente de la Canacintra Coahuila Sureste afirma que los servidores públicos no están cumpliendo con su responsabilidad y se dedican a sacar beneficio propio a costa del erario, abusando de su posición.

“Están ahí por ambición, porque siempre han estado abiertas las arcas a todo el que quiera arañarlas. Hay gente buena, no lo niego, gente buena en todos los partidos, gente honesta, pero la mayoría es deshonesta. Simplemente todos aquellos que aceptan doble plaza, y no me estoy refiriendo a los maestros frente a grupo que sí justifican doble plaza, pero ¿cuántos administrativos tienen doble plaza? Y están ganando el doble, el triple que un maestro”.

De igual manera, se requiere fortalecer el mercado interno y promover la compra de aquello hecho en México, para que la derrama económica permanezca dentro del país, aunque el producto cueste uno o dos pesos más, olvidarse de los viajes a McAllen o Laredo.

El empresario Miguel Ángel Wheelock propone reducir de manera urgente la tasa del Impuesto Sobre el Producto del Trabajo en beneficio de los trabajadores que menos ganan, a fin de que las familias dispongan de más dinero para cubrir sus necesidades básicas.

“Con esa medida se mejora el consumo interno, habrá más qué gastar y le pega menos a las familias”, concluyó.

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