Eagle Pass: frontera ajena al odio de Trump

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Una monumental bandera de México que puede ser vista desde suelo americano da cuenta de la cercanía

Por: Claudia Olguin Morán 

Eagle Pass, Texas.- Mientras que el resto del territorio estadunidense arde en manifestaciones de odio, discriminación y el resurgimiento de sentimientos de superioridad de raza inspirados en un candidato que ganó la Presidencia recordándole al pueblo blanco su supremacía, en la comunidad de Eagle Pass, el último bastión demócrata del sur de Texas, el odio no ha llegado.

Una monumental bandera de México que puede ser vista desde suelo americano da cuenta de la cercanía; los efectos de la ola Trump chocan con más de 181 años de raíces hispanas encriptadas en este sitio, y el incontenible contraflujo migratorio que se mide en mil 600 personas repatriadas por esta frontera cada año.

En los suburbios, fincados por generaciones de mexicanos que aunque llevan años como residentes legales aún no pueden votar, la preocupación es simple: si los Obama prometieron una reforma migratoria que nunca llegó y los Clinton también, por qué habrían de esperar a que Trump cumpla lo ofrecido.

Tom Schmerber, el sheriff del condado de Maverick, dice que para bien o para mal, en Eagle Pass los votantes son tan escasos (votaron apenas la mitad de los 30 mil incluidos en el listado electoral) y Washington está tan lejos, que ni siquiera el triunfo de Hillary Clinton –por quien votó la mayoría de los pobladores– los habría afectado.

Para la vocera del distrito escolar Daniela Byrne, no importa que lo haya dicho el presidente electo de la nación, o que el odio se alimente en las redes sociales, las políticas contra el bullying y la discriminación son tan estrictas que no se permitirá que ingresen al ámbito escolar.

Lo anterior en especial en uno conformado por una mayoría de estudiantes hispanos, donde si no lo eres, conoces a alguien de toda la vida que sí lo es.

Hasta el momento, dice, ningún incidente de acoso ha sido reportado, el guardia de seguridad de la High School agrega un determinante “hasta ahora”.

Extensión coahuilense

Eagle Pass es una de las 15 ciudades fronterizas con México, pero para Silvia Cázares, quien lleva 15 años viviendo legalmente en el país no es más que una extensión de Piedras Negras, el mismo frío, el mismo calor, el mismo idioma, sólo diferentes oportunidades.

“Nada más pasamos el charquito y ya estamos ahí, Piedras Negras es lo mismo pero sin los beneficios de acá.

“Todavía no soy ciudadana, no puedo votar y los indocumentados menos”. Para ella Donald Trump ganó por el voto de los ricos y de quienes trabajan y generan impuestos, “a los ricos les quitan más”, dice.

“El problema es que mucha gente vive del Gobierno, las madres solteras, mucha estampilla (apoyos del Gobierno) que se convierte en una carga”, explica.

“Todos nosotros queríamos que ganara Hillary por los hermanos que están allá indocumentados, para ayudarlos, pero no se pudo.

“No lo esperábamos, ahora, ya viendo los beneficios que nos puede dar –porque el seguro de Obama Care no funcionó– y todavía no sabemos sus planes, nada más está hablando del muro, pero el muro ya está”.

Sin embargo, el tema de los impuestos sí les resulta atrayente: “lo que nosotros queremos es que le vaya bien a Estados Unidos, porque se estaba hundiendo; así lo sienten los empresarios, porque nosotros vivimos trabajando y ni nos damos cuenta, nosotros estamos tranquilos.

“Con el alza del dólar te viene bien ir a Piedras porque compras más, con eso estamos muy bien, el problema es para los que vienen de allá para acá porque hasta el puente está más caro”.

El muro, existe

Vista desde el espacio como si se fuera un mapamundi satelital, la frontera de México con Estados Unidos parece una ola de población y urbanización que avanza apretada y fuerte hacia el norte.

Sin embargo, un muro aún no construido físicamente pero sostenido en fallas geográficas, las leyes de inmigración, cárceles llenas de indocumentados, desiertos impenetrables y si, algunas porciones de muros construidos por el hombre se han encargado de funcionar como una pared de choque en la que se estrellan a manera de resaca miles de aspirantes a indocumentados.

Poroso y desgastado, el muro de las leyes migratorias se encarga de mantener las cosas en orden y hacer lo deseable, aún más prohibido.

Las cifras no lo desmienten. Mientras Piedras Negras tiene una población de 163 mil habitantes, en Eagle Pass es cinco veces menor, 1.04 habitantes por kilómetro cuadrado.

Con perspectiva desde el aire, las calles de Piedras Negras se apretujan y se desbordan; cuadras irregulares muestran el caserío y la vida de personas que intentan tomar los beneficios de estar en la frontera, lo mejor de cada lado del río.

Del otro lado se abren enormes espacios, áreas verdes, amplias zonas de construcción en donde se dibujan avenidas sin gente, filas de vehículos circulando y estacionamientos de centros comerciales y servicios.

Nadie se amedrenta

Cruzar el puente lleva menos de 15 minutos, es un dia entre semana y a las 8:30 horas, la ola de trabajadores que cada dia se traslada a Eagle Pass ya pasó.

El resto de los viajantes no se amedrentan con los anuncios, o al menos no con los de un presidente electo que ya está moderando sus discursos; lo que realmente espanta son los letreros de las casas de cambio que resultan mucho más amenazantes: el dólar 19.90 a la compra, 20.56 a la venta.

Los centros comerciales lucen vacíos, repuntan las visitas a las tiendas en donde se venden mercancías de rebaja y donde se compra la ilusión de haber obtenido un buen precio.

En los restaurantes las propinas son escasas, según la Cámara de Comercio local el precio del dólar sí ha afectado la afluencia de clientes, la mayoría mexicanos, y quienes ganan en dólares se lanzan a comprar en Piedras Negras.

Ya del otro lado, el precio del dólar supera los 20 pesos, la gasolina sigue igual. No hay manifestaciones de protesta, ni pintas de odio, ni el Ku Klux Klan esperando a la vuelta. Según el Centro Legal para la Pobreza Sureña (Southern Poverty Law Center), en Texas existen 84 grupos de odio; su mapa ubica el más cercano en Kerrville y San Antonio, a 230 kilómetros de distancia.

Supremacía hispana

Sin embargo, en Eagle Pass, con una población de alrededor de 30 mil habitantes la única supremacía que se observa es la de los apellidos Gonzalez, Rodriguez o Castro, que prevalecen en los identificadores de los servidores de Gobierno, en las oficinas públicas, en los pendones del baile escolar, y en las lápidas del cementerio.

Para Daniela Byrne, vocera del distrito escolar, Eagle Pass está en una situación afortunada, ya que las escuelas tienen severas medidas antibullying, que incluyen programas contra el ciberbullying.

Esto sumado a que se tiene 90% de población de origen hispano, lo que se dice a nivel nacional contrasta con las acciones locales, y prevalecen las políticas igualitarias.

Desde el día de la elección a la fecha, asegura, no se han registrado casos de agresión como las observadas en el norte del país.

Localmente, la elección originó cierto resentimiento por los resultados, pero asegura, la comunidad está muy lejos de ser expuesta a grupos de odio por su naturaleza hispana y los lazos familiares.

Originaria de Nueva Jersey, observa a una comunidad excepcional con cero tolerancia a la discriminación, donde ser diferentes no marca desigualdades.

Punto demócrata

El condado de Maverick siempre ha sido demócrata, dice el sheriff Tom Schmerber, quien en la elección por primera vez tuvo que enfrentar a un oponente republicano.

De hecho, las elecciones consistían en ver quién representaría al Partido Demócrata en las primarias y era automáticamente electo como ganador, ante la ausencia de competencia en un sistema bipartidista.

“Sí hay gente que quería a Trump, demócratas y mexicanos, gente que tiene parientes en México lo que me sorprendía. Vi que estaban votando por Trump pero no eran mayoría. “Cuando ganó aquí no afectó porque estamos abandonados, aunque hubiera ganado un demócrata como quiera no pasa nada, no se fija en nosotros como en las ciudades grandes”.

“Tenemos 30 mil votantes registrados, en una elección regular van unos 6 mil, ahora fueron más por Trump, por eso no se fijan en nosotros, porque es un número pequeño de votantes y no nos va a afectar lo que haga.

“En lo que sí es en los servicios de la tercera edad porque el republicano siempre trata de ahorrarse dinero y quita ayudas, es cuando la gente va a reaccionar; hasta que mire que se afecte a la gente que necesita ayuda”.

A lo mejor, anticipa, Trump sólo va a durar cuatro años.

Se ablanda

“Ahora ya está diciendo (Trump) que no va a hacer el muro, que sólo una cerca en ciertas partes, que no va a deportar a todos los mexicanos, que sólo a los criminales y eso ya se está haciendo.

“Como que está ablandando su discurso, los demócratas estamos viendo que está cambiando, lo tomamos como que habló como político y no lo va a hacer, como la mayoría de los políticos, sólo para ganar”.

En términos de racismo, odio y discriminación, asegura el sheriff, no se han visto problemas.

“Hay americanos nacidos aquí que hablan muy bien español, el americano es grupo minoritario, fueron a las escuelas con nosotros, puede ser que lo traigan aquí dentro pero no lo enseñan, no hay peligro, no tengo ninguna alerta en mi condado de que se vayan a lastimar uno a otro”.

Diferencias

Aunque por Eagle Pass se deporta a cuatro migrantes al día, la presencia de la Patrulla Fronteriza no es invasiva, causa menos temor que el retén de la Marina que antes de llegar a Allende, Coahuila, revisa centímetro a centímetro vehículos sospechosos y a los cuales un oficial del Instituto Nacional de Migración se suma a la inspección basado únicamente en la apariencia de la persona.

Crímenes

Al menos 300 incidentes raciales o discriminatorios fueron reportados en Estados Unidos desde el triunfo de Donald Trump en las elecciones del 8 de noviembre, hasta el día 16, de acuerdo con el Centro Legal sobre la Pobreza en el Sur (SPLC).

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