Deja un gran legado: semblanza de Raúl Calixto Salinas

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Era un hombre positivo, mesurado, de gran entereza y con gran calidad humana.

Por: Orquídea López Allec

Piedras Negras, Coahuila.– Era un hombre muy positivo, exigente, mesurado, de gran entereza. Así era don Raúl Calixto Salinas Fernández, un gran hijo, hermano, padre, abuelo, amigo y filántropo, quien dejó un gran legado a su progenie, principalmente su gran amor.

Nació el 25 de julio de 1933 en Piedras Negras, Coahuila, tercer hijo del matrimonio formado por don Calixto Salinas García y de doña Ubaldina Fernández de Salinas, quienes le dieron cuatro hermanos: Raúl Calixto (f), Melba, Aracely y Calixto.

Le pusieron el nombre del primogénito, luego de que su hermano solo vivió un año edad.

Era un niño inquieto y muy preguntón, siempre quería saber más de las cosas.

Realizó su escuela primaria en Allende, dado que su papá don Calixto, era concesionario del Molino en aquel municipio, así que su niñez la vivió principalmente en los Cinco Manantiales.

Estudió su escuela secundaria en la Fausto Z. Martínez y en una escuela militar en San Antonio, Texas, donde fue jugador de futbol americano.

Fue ahí donde se fracturó el fémur y le pusieron una prótesis de metal que lo acompañó el resto de su vida.

Posteriormente, estudió para ser contador en el Instituto Tecnológico de Monterrey.

Su vida laboral fue en la mina “La Linda” en los años 60, en 1965 fue invitado por la familia Juaristi para registrar Editorial Piedras Negras, luego entró a trabajar en “Sarkes Tarzian” en los años 70, fue ahí donde se dio un momento que se convirtió en una de las anécdotas más emblemáticas de su vida, cuando enfrentó una huelga en esa empresa.

Y es que se hizo la huelga en Sarkes Tarzian, la primera maquiladora en Piedras Negras, una empresa que se dedicaba a hacer los selectores de las televisiones (con lo que se cambiaba el canal), los trabajadores encerraron a todo el cuerpo administrativo en la bodega que era propiedad de Memo Montemayor, primo de su papá. No los dejaban salir.

Demostró gran tranquilidad, a pesar de que su auto, un Falcon amarillo, fue vandalizado por los trabajadores, demostró su gran entereza. Los bomberos llegaron y lidiaron con la situación.

En los años 80 trabajó en Cerámica Creativa y la década siguiente laboró en la Universidad Autónoma de Coahuila.

Sus hijos recuerdan que en Cerámica Creativa trabajó con el gerente en ese entonces, un japonés llamado Asai, cuando se separó la empresa en dos, don Raúl se quedó bajo el liderazgo de Tamiki; en Dewit trabajó con el alemán Ernest Arnold.

Fue en el invierno de finales de 1983 e inicios de 1984, cuando la temperatura bajó considerablemente en Piedras Negras, estaba a 13 grados bajo cero y Cerámica suspendió sus actividades para que el gas se utilizara en las casas. Don Raúl Calixto participó en esas decisiones.

Conoció a la joven María del Consuelo González, de quien se enamoró y se convirtió en el amor de su vida.

De esta unión nacieron sus hijos Raúl Calixto, Calixto Juan, Itza Consuelo, Gerardo Roberto, Claudia María y María Catalina, quienes le dieron la felicidad de poder ser abuelo de sus adorados nietos, así como bisabuelo.

Gustaba mucho de la música, principalmente canciones de su autor favorito Pablo Valdés Hernández, originario de Piedras Negras, de quien se recuerdan canciones como Sentencia y Conozco a los dos.

Los hijos de don Raúl Calixto agradecen su gran amor, su esfuerzo y desprendimiento, así como todas sus enseñanzas, pues fue un hombre de su tiempo, un padre como ninguno, abuelo y bisabuelo.

Don Raúl Calixto dejó físicamente este mundo un día antes de su cumpleaños 87, luego de tener una vida llena de amor y éxitos.

Distinguido

En noviembre de 2005, recibió la medalla “Miguel Ramos Arizpe” por su distinguida y relevante labor académica en la Universidad Autónoma de Coahuila.

Fue presidente del Casino Nacional de Piedras Negras en los años 90 y también fue presidente del Club Rotario y estuvo en diferentes cargos.

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