Cómo superar el síndrome postvacacional

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Pensar en positivo, no adelantar acontecimientos o introducir nuevas actividades en la rutina son algunas de las recomendaciones

Por: Agencias 

España.- Para la mayoría las vacaciones de verano ya han llegado a su fin. Ahora lo que se ve en el horizonte no es el mar, ni la montaña, sino el llamado “síndrome postvacacional”. Un proceso que, según los expertos, puede generar apatía, insomnio, irritabilidad, nerviosismo e incluso somatizaciones durante unos días, siempre que no se alargue y acabe activando una depresión.

Pero no tiene porqué ser tan malo. Como todo, depende de cómo se enfoque. El psicólogo Juan Cruz, experto en programas de ocio y organizador de talleres de motivación laboral, recomienda partir de la prevención. Firme defensor de la fragmentación de los 30 días de vacaciones en varias etapas, Cruz explica que hay que convertir las vacaciones “en algo normalizado”. “Solemos idealizar las vacaciones, pero al final no hacemos todo lo que esperábamos. Es mejor repartir los días, para que tengamos respiros”, explica. Pero una vez llegados a este punto (el fin de las vacaciones), hay algunas prácticas que se pueden poner en práctica.

Pensar en positivo

Una de las claves más importantes es cómo afrontemos la vuelta al trabajo. Aunque no todas las situaciones son iguales, pensar en positivo es fundamental: no ver en la oficina un sinónimo de “castigo”, sino del medio que permite mantener un determinado estilo de vida. El medio que, además, ha hecho posible el lujo de disfrutar de unas vacaciones. “Puede que no me guste, pero me permite vivir”. Tampoco hay que olvidar que, según los psicólogos, el trabajo aporta un sentimiento de identidad a las personas y de utilidad.

Potenciar esa faceta especial

Seguramente no todas las facetas que presenta el día a día en la oficina sean negativas. La vuelta de las vacaciones, cuando estamos llenos de energía, es el momento ideal para fomentar aquellas actividades que más nos atraigan: una tarea en concreto o el contacto con los compañeros de trabajo a los que no se ha visto en un tiempo… Se pueden fomentar incluso con algunos cambios que podrían ser positivos, sugiere el psicólogo Juan Cruz. Por ejemplo, a quien le guste comer con sus compañeros, además de hacerlo, puede plantear cambiar el sitio de la comida y probar algún restaurante diferente.

No adelante acontecimientos

“Muchas veces generamos unas expectativas que nos pueden hacer sufrir”, asegura Cruz. Unas expectativas que, en ocasiones, son peores que la realidad misma. Por eso, lo mejor es no adelantar acontecimientos ante lo que nos espera en la oficina, ya sea la avalancha de trabajo que se haya acumulado, esa situación tensa o incómoda que había antes de verano o esa conversación con el jefe que estaba pendiente.

“Cuando son pensamientos negativos, lo único que consiguen es quitarnos fuerzas”, explica el experto. Por eso, lo mejor es relativizar esos pensamientos y mantenerlos en otros menesteres. En este sentido, Cruz se remite a un proverbio: “Un pájaro no tiene la seguridad por la rama en la que se apoya, sino por las alas que tiene”.

Una nueva actividad

No hay que confundir rutina con monotonía. La primera es positiva, siempre que no se caiga en una actitud negativa, como implica la segunda, defiende Juan Cruz. Septiembre se plantea como el “inicio de curso” de muchas actividades, por lo que es el momento idóneo para iniciarse en aquello que uno desee. Para aquellos que siempre han querido aprender a bailar, podría ser ahora cuando por fin encuentren el empuje para apuntarse a clases de bailes de salón. O iniciar una rutina de ejercicio, aprender un idioma extranjero, pintar, tocar un instrumento, hacer fotografías…. cualquier actividad que podamos integrar en la rutina semanal es buena, siempre que nos aporte ilusión. Un pequeño oasis en mitad de la semana, que ayudará a que nos sintamos bien con nosotros mismos. Es una forma de “no tener que esperar a que lleguen ni las vacaciones ni el fin de semana para disfrutar de nuestro tiempo”, comenta el psicólogo.

Fíjese una meta concreta

Para volver contentos al trabajo y llenos de energía, no solo hay que cuidar aspectos relacionados con el trabajo. Fíjese metas concretas que le motiven, siempre conectadas a la realidad, asequibles y a corto plazo, de otra manera solo serviría para acabar frustrado. Es una de las recomendaciones de Pedro Palao, Coach Personal y Experto en Comunicación de TISOC Coaching. Pueden ser variadas. Desde planificar alguna escapada de fin de semana, hasta plantear un nuevo proyecto que pueda llevar a cabo en el trabajo y que sienta como algo suyo.

Deje de pensar en pasado

Si queremos empezar con buen pie, una de las cosas que no se puede hacer es observar el fondo de pantalla del ordenador del trabajo —con la imagen espectacular de alguna de las playas o “chiringuitos” en los que haya estado— y lamentarse con lo bien que se estaba hace justo una semana.

En este caso, estaremos ocupando nuestra mente con el pasado y con opciones que ya no son factibles, asegura el coach Pedro Palao. Lo mejor que puede hacer ya es centrarse en la realidad y “sacarle provecho para que sea lo más agradable posible”.

Y, por supuesto, duerma y coma bien

Si hay algo en lo que coinciden todos los expertos, es en la importancia de cuidar los tiempos de descanso en este periodo de readaptación a la rutina, así como la alimentación: no hace falta ponerse a dieta, tan solo procurar comer sano, y dormir las horas reglamentarias. De esta forma se puede minimizar el cansancio físico derivado del proceso. Además, es importante haber llegado del retiro estival unos días antes de empezar en el trabajo para poder ir preparando el momento y regularizar los horarios y hábitos.

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