Cae exjefe de campaña de Trump

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El ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, dijo hoy que no hay pruebas de la supuesta injerencia rusa en las elecciones presidenciales de Estados Unidos.

Por: Agencias.

Washington.– Paul Manafort, quien fue el director de la campaña electoral del presidente Donald Trump, fue acusado formalmente de haber canalizado millones de dólares por medio de empresas ficticias en el extranjero y usar esos fondos para comprar automóviles de lujo, bienes inmobiliarios y trajes costosos.

Los cargos contra Manafort y su asociado Rick Gates son una dura medida generada por la investigación especial que ha ensombrecido el primer año de Trump en el cargo.

Además de esas acusaciones, un asesor de política exterior de la campaña de Trump, George Papadopoulos, se declaró culpable de haberle mentido al FBI sobre sus contactos con un profesor ruso vinculado al Kremlin, según los fiscales.

En mayo, el procurador especial Robert Mueller III fue designado para investigar si alguien cercano a Trump había participado en lo que las agencias estadounidenses de inteligencia definen como una estrategia de Moscú para influenciar las elecciones presidenciales.

Las acusaciones del lunes sugieren que Mueller ha adoptado un enfoque amplio en sus pesquisas.

La acusación formal contra Manafort y Gates no menciona a Trump ni a la intromisión electoral. En vez de eso, describe en detalle el trabajo de cabildeo de Manafort en Ucrania y lo que los procuradores llaman un esquema para esconder dinero de los recaudadores de impuestos estadounidenses. Las autoridades afirman que el asesor lavó más 18 millones de dólares.

“Manafort usó su riqueza en el extranjero, escondida, para disfrutar de un lujoso estilo de vida en Estados Unidos sin pagar los impuestos correspondientes”, dice la formulación de cargos.

A Gates se le acusa de haber transferido más de 3 millones de dólares desde cuentas en el extranjero. A los dos se les achaca haber hecho declaraciones falsas.

“Como parte del esquema, Manafort y Gates repetidamente dieron información falsa a los contadores financieros y hacendarios y a representantes legales, entre otros”, según los documentos.

Papadopoulos, por su parte, admitió en una entrevista realizada en enero con el FBI que mintió sobre sus contactos con individuos rusos, en particular un profesor que sabía “tenía conexiones sustanciales con funcionarios del gobierno ruso”, según los documentos jurídicos. Papadopoulos le dijo a las autoridades que esa conversación sucedió antes de que fuera asesor de la campaña de Trump pero, en realidad, el encuentro sucedió poco después de que se sumara al equipo.

El profesor se interesó en Papadopoulos “por su estatus dentro de la campaña”, según los documentos acusatorios.

Manafort y Gates se entregaron a las autoridades el lunes y estaba programado que acudieran a los tribunales por la tarde. El cargo más severo, por lavado de dinero, conlleva una posible condena de veinte años en prisión.

Manafort tenía esperado que lo acusaran desde que, en el verano, agentes del FBI allanaron su domicilio y los fiscales le advirtieron que tenían planeado presentar los cargos.

Esa advertencia despertó sospechas de que Manafort intentaría alcanzar un acuerdo para evitar los cargos. Un abogado de la Casa Blanca, Ty Cobb, dijo la semana pasada que Manafort no tenía información comprometedora del presidente.

Desde hace mucho tiempo, Gates es un asociado de Manafort. Su nombre aparece en documentos vinculados a empresas que estableció la compañía de Manafort en Chipre para recibir pagos de políticos y empresarios en Europa del Este, según archivos revisados por The New York Times.

No fue posible contactar a Gates ayer y un portavoz de Manafort no respondió a las solicitudes de información.

Manafort, un veterano estratega político republicano, se sumó a la campaña en marzo de 2016 en un esfuerzo para prevenir que los delegados electorales rompieran con Trump durante las primarias.

Después, el actual presidente lo ascendió para que fuera el director y principal estratega de la campaña, con lo que tuvo las riendas de todas las operaciones diarias.

Sin embargo, meses después, Trump lo despidió tras reportes de que recibió más de 12 millones de dólares en pagos no reportados de Viktor Yanukovich, el expresidente ucraniano que se vio forzado a renunciar por protestas anticorrupción y un político muy cercano al Kremlin. Manafort fue consultor político de Yanukovich durante años.

Asesor quería ‘datos perjudiciales’ sobre Clinton

Un catedrático con vínculos cercanos con el gobierno ruso en abril del 2016 dijo a un asesor de la campaña presidencial de Donald J. Trump que Moscú poseía “datos perjudiciales” sobre Hillary Clinton contenidos en “miles de e-mails”, de acuerdo con documentos procesales desclasificados ayer.

El asesor, George Papadopoulos, admitió su culpabilidad por mentir al FBI en torno a la conversación. Dicha declaración representa la evidencia más explícita que relacione al equipo de campaña de Trump con la intromisión rusa en las elecciones del año pasado.

Papadopoulos fue arrestado discretamente en julio y desde entonces ha estado cooperando con el asesor especial, Robert S. Mueller III, muestran archivos.

La conversación de abril de Papadopoulos despierta más dudas respecto a la junta efectuada en junio en la Torre Trump, donde el hijo mayor y asesores de alto nivel de Trump se encontraron con unos rusos que también prometían información igualmente dañina sobre Clinton.

En conjunto, las reuniones demuestran que a principios de la contienda presidencial, integrantes del núcleo del equipo de campaña de Trump y otros de menor nivel estaban conscientes de que funcionarios gubernamentales rusos se hallaban intentando colaborar con Trump.

En los documentos procesales no se mencionaba el nombre del catedrático con quien Papadopoulos se encontró. El profesor presentó a Papadopoulos una mujer identificada como pariente del presidente ruso, Vladimir V. Putin, y un integrante del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia.

Papadopoulos intentó en repetidas ocasiones organizar una reunión del equipo de campaña de Trump con funcionarios del gobierno ruso, se indica en archivos procesales.

Se distancia la Casa Blanca

El presidente Donald Trump actuó rápidamente para distanciarse y a la Casa Blanca de las acusaciones contra su expresidente de campaña y otro antiguo colaborador.

El mandatario dijo que los supuestos delitos de Paul Manafort ocurrieron «hace años» e insistió que no hubo conspiración entre su campaña presidencial y Rusia.

En respuesta ante las noticias de que dos de sus asesores de campaña fueron encausados por el fiscal especial Robert Muller, quien está a cargo de investigar los vínculos entre la campaña presidencial de Trump y Rusia, el presidente intentó desviar la atención hacia otra parte al cuestionar por qué Hillary Clinton y los demócratas no están bajo investigación.

Trump publicó en su cuenta de Twitter: «Lo siento pero esto sucedió hace años, antes de que Paul Manafort formara parte de la campaña Trump. Pero ¿por qué la corrupta de Hillary y los demócratas no son el objetivo?».

En otro tuit escribió que «¡No hubo colusión!».

Propaganda rusa alcanzó a 126 millones de usuarios

Facebook planea testificar ante legisladores que sus 126 millones de usuarios podrían haber visto un contenido producido y circulado por operativos rusos, muchas más veces que lo que la empresa dio a conocer anteriormente acerca del alcance que tuvo la campaña de desinformación durante la elección presidencial del 2016, de acuerdo con documentos obtenidos por el Washington Post.

Google reconoció por primera vez que su plataforma también estuvo comprometida, revelando que el troleo ruso subió a la red miles de videos a YouTube en 18 canales diferentes.

Estas revelaciones ocurren mientras las gigantes tecnológicas enfrentan una gran cantidad de presión para investigar más exhaustivamente la manera en que los rusos utilizaron sus plataformas para influenciar a los votantes estadounidenses y revelar al público más sobre sus hallazgos.

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